El 6 de marzo de 2026, la agencia de calificación Moody’s Ratings revisó de « estable » a «
positiva » la perspectiva de la calificación « Ba1 » de Marruecos para su deuda a largo plazo
tanto en divisas como en moneda local.
En su informe de evaluación, Moody’s subraya que « la perspectiva positiva » refleja la
mejora progresiva de la solidez económica y presupuestaria de Marruecos, susceptible de
reforzar aún más su perfil crediticio y, si esta dinámica se mantiene, de abrir la vía a una
mejora de la calificación.
Según la agencia, esta revisión de la perspectiva está respaldada por la mejora de las
perspectivas de crecimiento del país, impulsada por el aumento de la inversión y por la
continuación de las reformas estructurales destinadas a transformar la economía y elevar su
potencial de crecimiento.
Aunque el ingreso per cápita sigue siendo inferior al de los países
mejor calificados, la agencia estima que la combinación de un crecimiento más sostenido, una
mayor diversificación económica y un elevado nivel de inversión sugiere una mejora
estructural del perfil de crecimiento de Marruecos.
La agencia destaca en particular que el crecimiento fuera del sector agrícola se ha acelerado
de manera constante en los últimos años y debería superar el 5 % en 2025, lo que refleja una
menor dependencia de una producción agrícola más volátil y permite asegurar un crecimiento
más estable y previsible en el futuro.
Asimismo, Moody’s prevé el mantenimiento de una dinámica de crecimiento relativamente
elevada, respaldada por importantes inversiones públicas y privadas, especialmente en
infraestructuras de transporte, logística, energía y agua, así como por la continuación de las
reformas destinadas a mejorar el clima de negocios y atraer más inversiones. Estos proyectos
deberían reforzar la conectividad, mejorar la eficiencia logística, mitigar ciertas limitaciones
relacionadas con el clima y apoyar la competitividad de la economía, mientras que las
políticas industriales contribuyen al desarrollo de sectores de mayor valor añadido y al
fortalecimiento de las capacidades de exportación.
La agencia también señala que la mejora del desempeño presupuestario constituye otro factor
que respalda esta perspectiva positiva, en la medida en que debería contribuir a contener el
peso de la deuda a medio plazo, a pesar de las presiones persistentes vinculadas al gasto social
y a las necesidades de inversión. Si bien el ritmo de la consolidación presupuestaria sigue
siendo relativamente gradual y expuesto a presiones relacionadas, en particular, con la
aplicación de las reformas de protección social, Moody’s considera que el fortalecimiento de
la movilización de ingresos, la orientación hacia gastos sociales más focalizados, las reformas
destinadas a limitar los pasivos contingentes de las empresas públicas, así como la
diversificación de las fuentes de financiación de los grandes proyectos de inversión, deberían
contribuir a mitigar estos riesgos y a reforzar la sostenibilidad de las finanzas públicas.
La agencia considera además que el peso de la deuda pública podría disminuir más de lo
previsto si estos resultados presupuestarios se confirman y si la dinámica de crecimiento se
mantiene.
Por último, Moody’s subraya que la confirmación de la calificación Ba1 refleja la solidez de
las instituciones y de la gobernanza de Marruecos, así como la continuación de la
diversificación de su economía. Una gestión macroeconómica prudente, junto con un nivel
adecuado de reservas de divisas y un acceso satisfactorio a la financiación tanto interna como
externa, contribuye a reforzar la resiliencia macroeconómica del país.
No obstante, la agencia señala que algunos factores siguen pesando sobre la calificación, en
particular el nivel relativamente bajo del ingreso per cápita, la exposición a los choques
climáticos, así como los pasivos contingentes vinculados a las empresas públicas y al sistema
bancario.
En este contexto, la mejora de las perspectivas de crecimiento y la continuación de
una política presupuestaria prudente deberían reforzar la confianza en la capacidad de
Marruecos para hacer frente a estos desafíos, al tiempo que preserva un margen de maniobra
presupuestario suficiente para responder a las necesidades sociales y a las inversiones de
desarrollo.